lunes, 10 de agosto de 2015

PIMPON



 

"Pimpon es un muñeco

Muy guapo y de cartón

Se lava la carita

Con sangre a borbotón



Te despelleja el cráneo

Arrancando tu piel

Y aunque le des tirones

Se reirá cruel.



Pimpon toma su sopa

Hecha de ojos y sal

Y el resto de los cuerpos

Destripa en el camal"




Rezaba la canción que en la voz angelical de aquel niño escuchaba mientras me escondía en mi cuarto, sentado en el piso tras mi mesa de noche.

“Se lava la carita………”

Lo adoptamos hace dos años, un maravilloso niño pelirrojo de hermosas pecas y rostro risueño. Su historia estaba llena de tragedia. Era el único sobreviviente de una masacre familiar. Sus pasitos se sentían cada vez más cerca. Toda su familia, madre, padre y hermanos menores habían sido asesinados por un demente que les había incrustado lápices en los ojos mientras dormían, con tanta precisión, que había perforado sus cerebros. Su sombra se acercaba a la habitación.

“Con sangre a borbotón……..”

Tres meses después de su adopción comenzaron nuestros insomnios forzados. Aquel niño entraba durante las noches al dormitorio y nos miraba dormir parado al lado de la cama. Abríamos los ojos y estaba ahí, con su mirada fija sin decir palabra; mi esposa se levantaba y tomándolo de los hombros lo conducía a su cuarto adormilada y cada vez más hastiada del pequeño. Después de eso, era un niño normal.

“Te despelleja el cráneo……..”

Por supuesto, como en cualquier historia como ésta, tiempo después, descubrimos que el asesino era el niño por unos dibujos que hizo con detalles del crimen y por las pacientes y amorosas charlas con su nuevo padre, yo. Era un niño aún, oía las historias de su tormentosa vida diariamente y lo hacía sentirse amado y escuchado. Poco a poco, comencé a ayudarlo. Él iba mejorando y escuchando mis consejos. Un crujido del piso de madera me alertó de su cercanía. Hacíamos cosas padre-hijo. Le enseñaba mis juegos infantiles y él me demostraba los suyos. Así nos compenetramos profundamente.

“Arrancando tu piel……..”

Estaba recordando estos hechos cuando un lápiz de color rojo pasó muy cerca a mis ojos. Lo logré esquivar. La canción infantil seguía sonando en sus labios y su mirada vacía estaba sobre mí. Lo agarré de los brazos y lo saqué de la habitación.

“Y el resto de los cuerpos……..”

- ¿Qué te pasa? ¡Eres un monstruo asesino! ¡Deberías ser más silencioso la próxima vez y estos lápices casi no tienen punta! Vamos por avena y seguimos practicando. Aun no encuentras a mamá.

“Destripa en el camal……”

Desordené el rojo cabello de mi hijo mientras íbamos a la cocina.