sábado, 4 de julio de 2015

OJOS AMARILLOS



Siempre a la misma hora, me despierta en la oscuridad de la noche. Su presencia imperceptible se desliza hasta mi lecho.
Quiero ignorarlo, pero no me deja. Cierro los ojos esperando que desaparezca, temo que se acerque más, que me toque. Subo mis sabanas para cubrirme como un niño pequeño, tal vez así decida pasarme por alto.
Aprieto los párpados pero ya es tarde, lo siento a mi lado, el vaho de su respiración en mi cuello. Ese incontrolable vibrar que hace que abra los ojos angustiado, me encuentro con sus ojos amarillos, profundos, como un pozo infernal. Siento su peso en mi pecho, ya no hay salida.
-“Está bien Micifus, ya me levanto a limpiar tu caja de arena”