jueves, 2 de julio de 2015

DULCE ESPERA




Estoy en la dulce espera, en mi cama, mirando a la hipnótica ventana que da paso a la bóveda estrellada del cielo nocturno. Acaricio  mi cuerpo cambiante en estos últimos meses.

Imagino como serás, tu rostro transparente aún en mi mente. Tus manos, su temple, lo que me harás sentir al tenerte entre mis brazos y lo que tu sentirás al tenerme contigo al fin.

¿Será verdad que al llegar tú, se conoce otro mundo? Uno nuevo, con diferentes sentimientos, prioridades, esperanzas y se olvida uno de la vida pasada con tantos problemas que ahora parecen triviales.

Ya comienzo a sentir los dolores acrecentándose, sé que ya llegas, mi mano es tomada a modo de apoyo en estos momentos cruciales de mi existencia, el dulce tormento de la vida por la vida, para lo que nacemos, para lo que nos preparamos desde que abrimos los ojos a la existencia.

El amor me rodea, ya preparada para el último esfuerzo y verte finalmente.  ¡Ahí estas! ¡Ya apareciste! Tan dulce como te imaginé, tus dedos largos tocan los míos suavemente, estas sobre mi pecho, en paz y llenándome de ella. Ya mis piernas hinchadas no sienten dolor, ya mi cabeza lampiña luce nuevamente mi sedoso cabello castaño, mi piel plomiza se tornó nuevamente sonrosada y entre tus brazos me llevas al nuevo mundo ofrecido ¡Bienvenida eterna gloria, bienvenida oscura parca! ¡Bienvenida esperada muerte, al fin soy tuya!