lunes, 22 de junio de 2015

HASTA LA MUERTE




En aquel viejo convento yace muerta, yace fría
Una joven religiosa de albos tules ya vestida
No se mueve, no respira, ya no ronda por la vida.

La belleza de la niña aun luce inalterada
Aunque pálida e incólume su piel sin mancha quedaba
Los cirios alrededor brillan en un baile santo
Formando sombras eternas al ataúd rodeando.

De repente de algún lado un joven monje salió
Se acercó a la religiosa, sus blancas manos besó
Toda la tristeza y pena en su rostro se mostraban
Como gime, como llora, al ver a la desdichada.

Se arrodilla al lado del cuerpo de la virgen fallecida
Tiemblan sus manos y labios al mirarla  allí tendida
Y pronuncia balbuceando con la mirada perdida
"¿Por qué Dios, por que llevarla, por qué no acabas mi vida?"

Y como un blanco fantasma, como un orate sin mente
Besa a la muerta en los labios, en el rostro y en la frente
Abraza a la yerta dama rodeándola con dulzura
"No te mueras, no me dejes, no me des la desventura"

"Abre los ojos mi vida, lléname de tiernos besos
No dejemos que tus padres nos separen como antes
Que porque no nos amemos te llevaron al convento
Sin pensar que aquel encierro para ti sería un tormento"

"Llévame por favor Dios, te ofrezco mi alma inmortal
Pero deja que ella viva, que ella goce de la vida
Que sea feliz con alguien que la ame como yo"
Y con un beso en la boca su ofrecimiento selló.

Al día siguiente el sol brilló sobre el campanario
El cuerpo del joven monje yacía desfallecido
Al costado de su amada lo encontraron ya tendido

Murió de tristeza y llanto, de pena y desolación
Se fue con su bienamada, juntos con adoración
Muertos en el mismo lecho siempre unidos dormirán
El monje y la joven dama para siempre yacerán.