viernes, 5 de agosto de 2016

HISTORIAS REALES: PARÁLISIS DE SUEÑO

“No comas antes de acostarte” – me recriminaba mi madre cada cierto tiempo. Trataba de ayudarme a que no vuelvan a “sentarse sobre mí” como le decía yo a la sensación de ahogo que sentía algunas noches en las cuales tampoco podía moverme, ni gritar, ni pedir ayuda.

La noche oscura es un constante terror nocturno. Ni bien cierro los ojos mi cuerpo se pone rígido y mis brazos y piernas ya no pertenecen a mi voluntad. Simplemente no puedo moverlos, no puedo mover más que mi cabeza de un lado a otro. Mi pecho se contrae y casi no puedo respirar. Trato de abrir los ojos y liberarme. Al fin, cuando lo logro y los abro, es sólo para darme cuenta de que es verdad que no puedo moverme y no ha sido un sueño.

Pasa repetidamente, me “despierto” mil veces viendo que, una vez más, estoy paralizada y se me dificulta respirar.

“Es pesadilla por estar comiendo tan tarde”- dice mi madre siempre tratando de tranquilizarme.

Ya sólo como hasta antes de dos horas de acostarme, no uso nada que pueda ajustarme al cuerpo y crear mis pesadillas.

"Es la famosa Parálisis de Sueño" - me comentan todos y me dan las explicaciones científicas del caso. Me ha pasado desde niña, mucho más seguido ahora que en mis años infantiles.

Estuve leyendo mucho sobre ese fenómeno y se han calmado las inquietudes que he tenido todos estos años de que sean almas malvadas o algún ser sobrenatural al cual yo le agrado mucho para visitarme regularmente.

Tenía la tonta idea de que este “ser” iba conmigo a donde fuera, en cada casa a la cual me mudaba pero luego, ya crecida, caí en que era sólo la parálisis de sueño que sufría desde pequeña.

Cada detalle de las explicaciones que he leído son las que me pasan en la vida real, entonces no hay duda, es ese tipo de anomalía la que sufro.

Lo único que no entiendo y aún no encuentro ni en vídeos, libros o internet es la razón por la que, después de algunas de esas “visitas”, en la parte interna de mis muslos aparecen las marcas de tres garras de arañazos profundos.



*Es el dibujo más cercano a las marcas que aparecen en mis piernas que acabo de encontrar junto al siguiente párrafo: "Una marca a menudo asociada con un ataque del demonio es un cero de tres líneas que se cree que es el signo de la burla a la Santísima Trinidad"

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